Un candidato decente
Si antes Alejandro Gaviria me parecía un buen precandidato presidencial, ahora, después de oír la opinión de Salud Hernández en Revista Semana con respecto a él, me parece el mejor.
El actual rector de la Universidad de los Andes tiene un historial muy importante en la administración pública: jefe y luego subdirector del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y Ministro de Salud. Además, dirigió el Centro para los Objetivos de Desarrollo Sostenible para Latinoamérica y el Caribe, y fue investigador en Fedesarrollo y en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Aun así, a Salud Hernández le parece un mal candidato porque su nombre no es mediático.
La última portada de la revista Semana planteó un dilema: “¿Fajardo o Gaviria?” titulaba el semanario. Dos doctores (ambos tienen PhD), dos académicos (ambos con experiencia en la docencia y la dirección de instituciones académicas), dos hombres aclamados por el centro (ambos tienen el apoyo de políticos de partidos como el Verde y el Liberal, entre otros), y dos hombres cuyos nombres suenan con fuerza entre los jóvenes.
Salud Hernández resolvió el dilema con rapidez: “¿Alejandro Gaviria? ¿Ese gomelo?” dijo la columnista con un tono despectivo. Siguió la periodista: “Fajardo al menos es un rival” y “Gaviria sería tan solo un gallito, no un gallo”. Hernández terminó su discurso dándole un consejo al rector de los Andes: “No se lance, no haga el ridículo. No se lance”.
La periodista también argumentó en favor de Fajardo que el único beneficiado con la candidatura de Gaviria sería un presidenciable senador de la Colombia Humana: “Están haciendo feliz a Petro”.
Aunque todas estas frases me parecen superfluas sin duda alguna la peor, para mí, fue: “vayan y pregunten por el país si alguien se acuerda de su nombre”.
El martes en la noche Alejandro Gaviria, en una entrevista con la escritora Carolina Sanin, se refirió, citando a Kissinger, a dos tipos de políticos: los profetas y los estadistas. Gaviria escribió además un artículo titulado “Estadístas vs. Profetas” que se puede encontrar en su página de internet. El estadista suele tener una relación ajena a la política militante y estar más dedicado a las soluciones metodológicas que a las promesas fácticas, por otro lado el profeta parece ser más seguro de sí mismo, amante de la política de discursos apasionantes y una persona capaz de prometer desbocadamente en su afán por exagerar el mundo.
A Salud Hernández, al igual que a otros opinadores y políticos, parece gustarle más Fajardo por no ser tan estadística como Gaviria y por tener un toque de profeta que le ayudaría a competir contra Petro y contra el uribismo.
Alejandro Gaviria, es la mejor opción que puede escoger el centro: Humberto de la Calle perdió la oportunidad más grande que ha tenido, la de 2018; y el nombre de Fajardo se está desgastando, entre otras cosas, por su llamada “tibieza” y por las investigaciones que parecen involucrarlo en problemas de obras públicas cuando fue Gobernador de Antioquia.
Sin atizar más el debate, Alejandro Gaviria podría ser un excelente candidato para empezar a despolarizar el país, reducir el caudillismo, tener una visión amplia con soluciones metodológicas, y darle a los colombianos un candidato decente, una alternativa válida para las elecciones presidenciales.




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